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VOCES DE MUJERES




Para este nuevo artículo, decidí tratar un tema totalmente feminista que estuvo en la portada de los periódicos franceses durante un tiempo: el acoso sexual.


De hecho, parece que este nuevo año 2020 trae noticias oscuras, y lamentablemente las mujeres no están exentas de ellas. Como habrán visto/leído, un nuevo caso de acoso sexual ha salido a la luz, pero esta vez en el mundo del patinaje artístico.


Estos casos de acoso sexual comenzaron bajo el movimiento #MeToo en 2007. El cual es un movimiento social que da a las mujeres voz para hablar sobre violación y la agresión sexual, temas que son mucho más comunes de lo que se piensa. #MeToo ha permitido a las víctimas denunciar dicha violencia y alertar a la opinión pública y al gobierno. Este movimiento se ha extendido por muchos países que han adaptado el hashtag a sus idiomas, como en Francia con #BalanceTonPorc.


Por ejemplo, #MeToo ha aterrizado en México con el caso de Karla Souza. En el cual se trata de la presunta violación a la actriz mexicana por el director mexicano Gustavo Loza.


Este escándalo de abuso sexual ha afectado a dicho país justo después de que otro escándalo se desatara en Estados Unidos con el incidente del productor de Hollywood, Harvey Weinstein. Este acontecimiento, permitió la creación del eslogan #MeToo (Yo también en español), y dio la pauta a las mujeres del otro lado de la frontera para dejar el silencio.


En efecto, la actriz Karla Souza sería una víctima de abuso sexual, sin embargo en ningún momento reveló el nombre de su agresor. Televisa, una de las cadenas más importantes en la televisión mexicana, fue quien acusó a Gustavo Loza, y además, rompió todo tipo de relación profesional con él.


La denuncia realizada por Televisa ha sido polémica, ya que la opinión pública no entendió por qué la cadena de televisión fue quien delató al director. Además, este hecho dejaba más dudas sobre la mesa.


Televisa explicó en su comunicado oficial que se llevó a cabo una investigación preliminar antes de acusar formalmente a Gustavo Loza. Este último, negó cualquier implicación en el caso de violación, no obstante, admitió haber tenido una relación sentimental con la actriz al principio de su carrera.


En cuanto a Karla Souza, en una entrevista relató lo sucedido, la agresión tuvo lugar cuando ella tenía 25 años y apenas iniciaba su carrera; todo ocurrió durante el rodaje de una película, según mencionó, ella fue hospedada en el mismo hotel que el director, mientras que todos los demás miembros del equipo se quedaron en un otro.


Después de la declaración de Karla Souza, otras actrices mexicanas han alzado la voz, rompiendo el silencio, aunque ellas tampoco han revelado los nombres de sus agresores.


El caso fue revelado al público, provocando así una revuelta en la web con el hashtag Balance ton porc. Todo lo anterior, provocó un debate sobre el acoso y el abuso sexual que las mujeres pueden llegar a experimentar en su lugar de trabajo o simplemente en lugares públicos.


Son muchas las mujeres que son víctimas de acoso sexual, especialmente en lugares públicos como el metro o la calle, pero pocas, se atreven a hablar de ello. Este tema aún es visto como tabú, a pesar de ello ha comenzado a ser debatido por los políticos.


Muy a menudo, las mujeres que resultan víctimas no hablan por temor a posibles represalias de sus agresores o por vergüenza. Así fue el caso de Karla Souza, quien guardó silencio sobre su agresión por temor de ver su carrera detenerse. Además, Gustavo Loza le hizo pagar su rechazo cuando ella se negó a abrir la puerta de su habitación cuando estaban en el mismo hotel; la maltrató y fue el comienzo de una manipulación, la cual llevaba el nombre « tú me debes a mí una » después de haber sido presentada a los productores y directores por Loza.


Generalmente, ese tipo de agresores (como Loza) no tienen miedo de ser procesados, ya que suelen estar protegidos por su posición social. Sin embargo no importa si se trata de un cineasta, un funcionario o un ministro, este sigue siendo un delito punible por la ley, a pesar de que algunas personas escapan a la condena. Muy pocas medidas se han tomado en contra de los agresores cuya línea de defensa es que tuvieran una relación sentimental con la víctima como en el caso de Souza y Loza.


Otro ejemplo, en Francia, que también ha visto la aparición del eslogan « MeToo » bajo el nombre de « balance ton porc », ha comenzado a tomar ciertas medidas judiciales y jurídicas como la de una multa de 90 euros por cualquier comentario o gesto sexual que se produzca en el espacio público. Además, en 2019, la cantante belga Angèle publicó una canción titulada Balance ton quoi que se refiere dicho movimiento con el fin de denunciar los comportamientos de acoso sexual.


El acoso se enfrenta a nuevas denuncias. Esta vez no es un famoso productor americano el que está en el centro del huracan, sino un entrenador francés de patinaje artístico. La justicia francesa se ocupó del caso a principios de febrero tras las revelaciones de la ex campeona de patinaje, Sarah Abitbol. Ella acusó a su ex entrenador y ex campeón de Francia, Gilles Beyer, de violación cuando todavía era menor de edad. Desde que se rompió el silencio, se han multiplicado los testimonios en su contra.


Mientras que en Francia este caso está siendo examinado por los tribunales, al otro lado del Atlántico, la justicia estadounidense ha condenado finalmente al productor de cine, Harvey Weinstein. El 24 de febrero, se dio el tan esperado veredicto. La condena parcial del cineasta fue por violación y agresión sexual, aunque fue condenado por estos delitos, fue absuelto de la mayoría de los cargos más graves. La fiscalía se enfrentó a muchos obstáculos para lograr este resultado, no obstante es un gran paso para las víctimas.


Los efectos en diferentes partes del mundo muestra cómo el movimiento #MeToo ha ayudado a cambiar la sociedad. Sin embargo, hay mucho por trabajar, a pesar de la expansión y la cobertura mediática del movimiento #MeToo, muchas víctimas siguen desconfiando y no se atreven a denunciar a sus agresores. Muchas mujeres se avergüenzan y guardan silencio durante años, como si fueran culpables de su agresión. No confían en el sistema de justicia y no se sienten escuchadas ni consideradas por la policía. Es hora de un cambio de mentalidad y de lograr que las mujeres se sientan seguras cuando caminan por la calle, toman el metro o van a trabajar. Esta convicción es un gran paso hacia delante. Es hora de dar voz a las mujeres y, sobre todo, de escucharlas y apoyarlas.

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